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Yemen: La Pesadilla Que Dura Ya Más De Mil y Una Noches

Subimos y bajamos y frenamos muchas veces y los coches van como locos amenazándonos con su conducción demencial, gritándonos: ¿No te das cuenta? Si las hojas llegan secas al mercado mi familia hoy no come. No me encuentro bien, voy a vomitar, pero me recomiendan que lo haga después del checkpoint. Los tipos pequeños de armas descomunales parecen simpáticos, acumulan en el carrillo una buena masa de hojas de qat, de las que llegaron frescas al mercado, pero no hay que confiarse, a decir verdad los europeos parecemos sospechosos, yo misma me siento sospechosa y no sé muy bien de qué.

Por fin salgo del coche, el velo se resbala sobre mis hombros y al intentar recomponerlo termino vomitando encima de la abaya. La apaño un poco porque sé que, aunque nos encontremos en una remota carretera de montaña, no puedo quitármela. A los tipos simpáticos del kalashnikov no les gustan nada ni mis pelos ni mi piel, no les culpo, a mí ya tampoco, las canas ya hace tiempo que encrespan el cabello lacio de la adolescencia y las carismáticas patas gallo de la risa son ahora los surcos de un lamento de gallina vieja. Levanto la vista como puedo y me quedo petrificada.

guerra en yemen - terrazas

Las montañas se extienden como pliegues de un traje mal planchado coronados por unos minúsculos castillos de paredes largas y lisas imposibles de sondar. El viento penetra por las estrías del abismo lanzando un grito desesperado de socorro hasta expandirse por los valles olvidados en un lamento más grave. Ya no sé si me he desmayado y estoy soñando o si me he equivocado de tiempo y de lugar. Un pastor a los lejos con sus ovejas me recuerda al sobrio portal de belén de mi tía Lola que solía albergar un río larguísimo de papel de aluminio como si Dios ya hubiera bendecido con agua aquel lugar antes de nacer. Las casitas lejanas se apilan en en las laderas de las montañas en vez de en los valles, y mi compañera las compara otras más pequeñas de jengibre y galletas – gingerbread houses – que venden en las pastelerías canadienses por Navidad. Detrás nuestro aparecen los reyes magos en camello. Definitivamente algo anda mal en mi cabeza.

Yemen - paisaje
Casas de gingerbread - fuera de sanaa
camellos reyes magos

Un colorido árbol de Navidad me desorienta y, por fin, vuelvo a la realidad. Se trata de un arbusto adornado con bolsas de plástico rojas y azules, un decorado del siglo XXI, no hay duda. Y es que a pesar de que, a fuerza de viajar, la acumulación de residuos se ha convertido en un paisaje tristemente habitual, el caso de Yemen es especialmente grotesco; no hay calle, avenida, carretera o sendero entre montañas en el que las bolsas de plástico no se apilen en montículos de colores, casi siempre enganchadas a ramas de árboles y raíces, o se encuentren suspendidas en el aire elevadas por corrientes de viento y polvo.

Conflicto en Yemen

Yemen es un paraíso olvidado, por la gente, por Dios y por la razón. Hasta los turistas le han dado un respiro. El aeropuerto de Sanaa es un solar que no recibe ningún vuelo internacional, solo un corredor humanitario envía medicamentos y filántropos locos en avionetas de Médicos sin Fronteras, Cruz Roja y Naciones Unidas desde la sureña ciudad de Aden, antigua colonia del Imperio británico y hoy principal bastión de la coalición formada por Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Bahreíen, Qatar, Marruecos, Sudán, Jordania y Egipto, Inglaterra, EEUU y Francia.

Para entender esta guerra, mal llamada civil, habría que remontarse al pasado, al imperio otomano y al británico, a la división de Yemen, al imán Yahya en el norte y a la influencia rusa en el sur tras la retirada del imperio británico, pero sobre todo a la dictadura de Saleh que consiguió unificar el país en 1999, a su caída en la primavera árabe, dejando paso al vicepresidente Hadi, a la reconquista de Saleh con la ayuda de los hutíes (pueblo del norte de Yemen con algunos lazos con Irán) y al exilio forzado de Hadi a Riad. Pese que algunos medios ponen énfasis en aspectos religiosos, en realidad estos no son de gran relevancia en el conflicto, teniendo en cuenta que la rama chií de Yemen, la zaidí, se parece más a la suní dominante que los propios sunís entre sí: sufís moderados, hermanos musulmanes, salafistas…

guerra en yemen - pueblo

Hasta aquí, aunque con fuertes influencias extranjeras, todo quedaba en casa. Pero en 2015, la coalición Arabia Saudí- EAU- EEUU, lanzaba la llamada “Operación Tormenta Decisiva”, derivando en la peor crisis humanitaria del momento.

EEUU lleva más de 200 millones de dólares embolsados por las armas vendidas a Arabia Saudí, mientras Yemen se desangra lentamente de la misma forma que ya lo hiciera tantas otras veces en el pasado.

El estado próspero, famoso en todo el Oriente que un día gobernó la reina de Saba es hoy un campo de batalla en el que no hay espacio para otras luchas, esas que atañen a los derechos humanos. Los campesinos, ahora todos con kalashnikov, se matan entre sí por un pedazo de tierra o por unas hojas de qat, droga que sirve para saciar su hambre y su desesperanza. Las mujeres están más silentes que nunca, observando atónitas este juego de hombres.

Entro en el coche ya menos mareada, me siento afortunada de poder viajar por este país en el que 8 turistas españoles perdieron la vida en 2008 en un atentado suicida y que hoy resulta inaccesible para la mayor parte de los extranjeros. Me siento afortunada de no haber nacido aquí y de estar viva. Vuelvo a mirar a través del cristal la misma tierra cargada de tradición y mitos. Un compañero de viaje yemení nos habla de poder, de familias influyentes y de jeques protegidos todavía hoy por los altos muros de sus castillos. Es un vínculo muy fuerte el de los yemeníes con su historia ancestral y legendaria. Ojalá esta guerra solo fuera sino otra de esas leyendas mágicas de las Mil y Una Noches.

Algunos artículos en español interesantes para entender la guerra en Yemen

Saleh y el poder – Revista 5W

¿Por qué Estados Unidos está ayudando a los saudíes a matar niños? – El Salto

Atroz Balance de Una Guerra Sin Fin- Kaos en La Red

Yemen, La Guerra Olvidada- Amnistía Internacional

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