Koyasan - Festival Rosoku Matsuri - Destacada

Rosoku Matsuri – Japón (Agosto)

El mejor de los planes empieza a fracasar en el momento en que comienza la batalla” . Esas fueron las palabras de un antiguo jefe de misión en Sudan del Sur para reconfortarnos después de la n-esima cagada logística. Yo me apropio de ellas cada vez que la situación se presta.

Y eso fue exactamente lo que ocurrió en Japón, el plan de caminar por las montañas de Hokkaido se fue al traste días antes de la llegada al país, cuando mi rodilla decidió por mí que este debería ser un viaje más tranquilo.

Había que adaptarse y cambiar la ruta, así que a M.L. se le ocurrió que podríamos pasar un par de días en un pueblecito en la montaña, donde por lo visto había unos templos interesantes.

Koyasan 5

Yo recibí el plan con cierto recelo, el turismo de templos al estilo parque temático, en general, no me va mucho, incluso salimos corriendo de Kyoto a causa de la sobredosis de santuarios. Pero esta vez, sin embargo, la oferta venía con festival incluido, lo cual siempre resulta oportuno. El Rosoku Matsuri.

Investigando un poco más, nos enteramos de que en realidad Koyasan es uno de los centros más importantes de budismo shingon, escuela de budismo esotérico fundada en Japón en el año 810 por Kukai, conocido después de su muerte como Kobo Daishi. Cuenta la leyenda que Kobo Daishi no murió, sino que entró en samadhi eterno a través de la meditación y todavía está esperando la llegada a la tierra del próximo buda, Maitreya.

La cosa se ponía interesante.. y el viaje en tren por un  verde valle sembrado de pueblecitos hasta Gokurakubashi, con una vertiginosa subida final del monte Koya en funicular, servía para anticipar el éxito de la elección.

La llegada a la que sería nuestra habitación dentro de un templo budista, inmerso en un entorno natural y espiritual tan especial, nos confirmó definitivamente el acierto. Sería difícil explicar el esmero de cada uno de los detalles tenidos en cuenta en este espectacular alojamiento.

Y es que muchos de los templos de Koyasan ofrecen alojamiento, los llamados shukubo, con desayuno y cena tradicional budista. Todo organizado a través de la Koyasan Shukubo Association, que es quien gestiona y ordena el alojamiento en los templos.

Habitacion Templo Koyasan
Habitación en el templo de Koyasán

Además de por el ambiente de película de Miyazaki, los shukubos son famosos por la comida que sirven que sirven; el shojin-ryori. No voy a entrar en el detalle, pero básicamente se trata de comida vegetariana (o incluso vegana) riquísima, muy variada, de gran diversidad de sabores, texturas e, incluso, colores. Detrás de estos fotogénicos platos, hay toda una filosofía sobre una forma de alimentarse más sana y en total armonía con la naturaleza, respetando los productos locales, las temporadas de cultivo,  y combinando diversas formas sencillas de cocinar.

Cena en el templo de koyasan
Cena en el templo de Koyasán

Además de por sus templos, Koyasan es famoso por el Oku-no-in, un memorial dedicado a Kobo Daishi, al que se accede a través de un cementerio en el que el visitante pasea por un soberbio bosque plagado de estupas y esculturas que honran a los ancestros del lugar. No soy muy amigo de los cementerios en general, pero en este caso la magia de este bosque transmitía una inefable energía. Recorrimos sus recovecos muy despacio, deseando que el camino no acabara más.

Pero ese fin de semana, además, se celebraba el Rosoku Matsuri. Una noche en la que se recuerda el espíritu de los ancestros y difuntos, adornando con más de 100.000 velas los dos kilómetros de camino que llevan al Templo de Torodo, en Oku-no-in, donde se realiza la ceremonia.

Rosoku Matsuri - Koyasan
Rosoku Matsuri – Koyasán

Si el paseo matutino había sido especial, esa noche, con los cientos de personas que alimentaban ese río de velas, fue extraordinariamente cautivadora. Una vela, una persona, alguien que ya no está, pero que sigue existiendo, en nuestros recuerdos, través de nuestros pensamientos, en cada llama.

Esta celebración sirvió para acercarnos a la espiritualidad japonesa, sobria, seria, sin grandes aspavientos, como son los japoneses, en armonía con la naturaleza. Haber tenido la oportunidad de haberlo vivido y sentido de cerca fue sin duda uno de los momentos álgidos del viaje… difícilmente superable por todos templos de Kyoto.


Información Útil

Fecha : 13 de agosto.

Lugar: Koyasan, península de Wakayama, Japón

Cómo llegar: En tren desde Osaka (estación de Namba) hasta la estación de Gokurakubashi, donde se cambia al funicular que sube hasta Koyasan. El ticket del funicular está incluido en el billete de tren. Desde la estación del funicular se llega al centro del pueblo en autobús local.

Alojamiento: Sin duda alguna la estrella son los shukubos, aunque también hay hoteles y algunas guest houses que pueden ser bastante más baratas. El precio de los shukubos se salió bastante del presupuesto medio que llevamos en Japón (los más baratos empiezan en unos 10.000 yenes)…, pero un día es un día y, coño, estábamos en un lugar maravilloso, así que mereció mucho la pena. Eso sí, conviene reservar con al menos una semana de antelación, sobre todo de cara al Rosoku Matsuri.

Websites: 

Koyasan Shukubo Association:  http://eng.shukubo.net/

Península de Wakayama:  https://en.visitwakayama.jp/destinations/koyasan/

 

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