Maputo - Destacada - 2

Viajar por Mozambique. Secretos de Maputo

El otro día leí en un blog que Maputo era una ciudad fea y sucia. Me quedé pensando un rato. Es verdad que no se parece a Copenague ni a Calgary, claro, pero probablemente sea la capital más agradable y elegante de África Austral e, incluso, si me pongo, de toda África subsahariana. Conforme continué recordando la que una vez fue mi segundo hogar, llegué a la conclusión de que, qué coño, Maputo es una ciudad increíble que no tiene nada que envidiar a ninguna otra del mundo. Mestizaje de culturas, de personas, de arquitecturas, avenidas arboladas y callejones apacibles, una rica actividad cultural promovida por artistas locales y cooperantes de todas partes del mundo, mercados, conciertos, mar.

Como me dijo un día una austriaco sobre Viena, pero también aplicable a Maputo: esta es la ciudad de “ver y ser visto”, observar y dejarse querer por su gente. Caminar por la calle y preguntar, sentarse en los cafés y compartir unas palabras, e incluso adentrarse en los barrios periféricos durante el día y tomar una cerveza con un desconocido, resulta bastante seguro. El mayor de los desafíos en Maputo consiste en lidiar con la policía. De sobra es conocida esa preferencia suya por los pasaportes olvidados en el hotel, mucho más que por los hurtos, al fin y al cabo requiere menos esfuerzo y las propinas de los despistados son un buen suplemento para su precario sueldo.

Rincones de Maputo

Como ciudad grande, en Maputo existen muchos lugares secretos que cada uno podrá descubrir por sí mismo. Plazoletas y jardines sombríos donde robarse unos besos, cervezas y pollo frito los domingos en la Costa do Sol, paseo en barco hasta la Isla de Xefina, las fabulosas vistas desde Catembe, el asombroso mercado de Xipamanine, el barrio de Mafalala, cuna de grandes artistas del país, el Teatro Gungu de Gilberto Mendes con obras costumbristas para partirse de risa, e incluso en el Maputo Shopping hay un cine 3D para los amantes de las películas de acción.

El Mozambique profundo que a mí me acogió en Maputo está en el Mercado de Museu. Allí donde desde fuera solo parece que hay tiendas de whisky, locos y borrachos, existe una microciudad de barracas abarrotadas por hombres respetables y mendigos de cervezas que pasan allí el día arreglando el mundo y destruyéndose a sí mismos. Internándose por uno de esos pasillitos que salen desde en frente de la parada de chapas, se encuentra la barraca de mi amiga Marta.

Una tarde con ella es un curso avanzado de calao (el verdadero portugués de Mozambique) y de las tradiciones ronga y changana. En su carácter se encierra la cosmovisión y la forma de interacción de todo un pueblo que lleva siglos en resistencia. Horas y horas en la barraca de Marta me han enseñado tantas cosas… sobre la gente, sobre la vida, a ser mejor persona en definitiva. Desde a entender más y a analizar menos, hasta a relativizar los imposibles y reírme del mismo demonio. Y, sobre todo,  a perdonar, a perdonarlo todo, a entender que las acciones, las palabras y las emociones son efímeras y que, en lo que a relaciones humanas respecta, Marta es la experta. Gracias.

Animo a cualquiera a encontrar su Maputo, su rinconcito en esta fascinante ciudad, en sus misterios y magias, en sus dramas y en sus sonrisas. Y, por favor, si encontráis a Marta tomando una birra, dadle un fuerte abrazo de mi parte!

Maputo - Mafalala


Información útil sobre Maputo

Turismo en la ciudad

Los lugares turísticos que no faltarán en ninguna guía son: la estación de tren y la casa de ferro (diseñados por Eiffel), la fortaleza, la catedral y algunos museos. Estos últimos no son especialmente interesantes sino para reírse un rato, como el Museo de Historia Natural y la grabación a todo volumen que ponen de los sonidos de la selva.

Otra cosa es el arte, que en Mozambique rezuma por todos sus poros. Me encantan el Museo de Malangatana, el de Chissano, el Núcleo de Arte (cooperativa de artistas) o el Centro Cultural Franco-Moçambicano. Muy recomendable también la Feira do Artesanato (aparte de la artesanía creativa, el lugar está situado es un parque muy agradable) y la Casa Elefante para comprar “capulanas” (telas africanas). Todos estos lugares se pueden encontrar fácilmente en el google maps y llegar hasta ellos dando una vuelta larga, excepto el Museo de Chissano que se encuentra en la ciudad adyacente de Matola.

Comer y salir en Maputo

La ciudad está llena de restaurantes, especialmente a lo largo de la Julius Nyerere y 24 de Julho. Personalmente, yo no puedo visitar Maputo sin ponerme las botas en el Mercado do Peixe (se puede llegar en chapa desde Museu, 24 de Julho o Eduardo Mondlane), en la Costa do Sol. Se trata de unos puestos de comida que se encuentran detrás del mercado y donde te cocinan el pescado al peso. Yo apuesto por las almejas y las gambas, más baratillas que la langosta, pero riquísimas.

Maputo - Feria do Artesanato

Si lo que busco es un lugar bonito frente al mar, el Club Náutico es una opción cara, pero que te permite hasta bañarte en la piscina los días de mucho calor. Y restaurantes que están bien pero con un ambiente más local son: la Esplanada Kalus o la Feira Popular. Muy buena idea también comer en la Feira do Artesanato, sentarse en una de las terrazas frente al estanque en las que es posible disfrutar de cocina tradicional del país como la matapa, después de una dura mañana de compras y regateo.

La noche también es efervescente. Cuando yo vivía allí destacaban el Gil Vicente, el Centro Franco-Moçambicano y el Núcleo de Arte los domingos. Y, bueno, la Feira Popular es un buen lugar para cenar tomar unas cervezas.

Dormir en Maputo

También hay numerosos hoteles y guest houses, quizás las que tienen mejor reputación son las de Sommerschield y Mozaika, aunque no así alojamientos baratos. De hecho la ciudad sólo alberga 2 hostels: Fatima’s y The Base Backpacker’s. El primero es más popular entre los mochileros y tiene un autobús propio que sale todos los días a Tofo. El segundo es más tranquilo y, desde mi punto de vista, está un poco mejor ubicado.

Maputo, además, tiene una localización perfecta para salir a conocer otros entornos rurales muy interesantes sin necesidad de coger aviones. Playas increíbles y animales a un tiro de piedra! Qué más se puede pedir?

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