Rueda de plegaria budista en Elistá

Viaje en el Espacio: Elistá, Capital de la Especialísima Kalmukia

Como cualquier ciudad del mundo, Elistá es especial. Y yo diría que más especial que otras. Elistá es especial por ser la capital de una provincia especialísima: Kalmukia. La única provincia europea que profesa el budismo como religión mayoritaria. La única provincia en la que el aprendizaje del ajedrez es obligatorio en el colegio. Y, posiblemente, la única provincia con un gobernante que contactó con los alienígenas y se lo hizo saber al mundo entero. Puede que haya otros mandatarios que hayan hablado con marcianos, pero las responsabilidades de su cargo les han llevado a ser más discretos.

Parque y café en Elistá

No podíamos dirigirnos al Caúcaso desde el Volga y pasar de largo por Elistá. Era necesario parar aquí y entender un poquito todo esto.

Las facciones de los habitantes de origen mongol fue lo primero que nos desconcertó, así como la apertura de la gente y un nivel más alto de inglés del que estábamos acostumbrados. Parecía que en vez de cambiar de provincia, lo hacíamos de continente. Había algo de teletransportación en esta bienvenida, como, si en vez de en autobús, hubiéramos viajado en el espacio.

Asombrados por sus innumerables templos budistas, e incluso de otras religiones, nos fuimos enterando de su trágica historia de discriminación y desplazamientos forzados.

Brevísimo Resumen Histórico

El pueblo calmuco, de origen mongol y nómada, se estableció en el siglo XVII a orillas del Volga con el beneplácito ruso que se aprovechaba de su posición fronteriza para evitar las incursiones de otros enemigos. Su relación con Rusia fue siempre ambivalente. De hecho, en un momento dado, la población calmuca intentó huir y volver a Mongolia al sentirse hostigada por rusos y alemanes a partes iguales. Pero en la escapada, llegaron a morir las dos terceras partes de la población, unos ahogados en el Volga, otros perseguidos por cosacos. Así que, desafortunadamente, no les quedó otra que volver, asentándose definitivamente en la estepa al oeste del Volga.

Más adelante en 1920, en plena guerra civil, el ejército rojo suprimió el autogobierno del que gozaban y ejecutó a gran número de monjes. Desde entonces ya todo fue a peor. En 1943, tras la Segunda Guerra Mundial, un Stalin paranoico por posibles apoyos de calmucos al régimen nazi, ordenó una deportación masiva de sus habitantes a los Gulag de Siberia, incluyendo a muchos de los que habían luchado en las filas rusas. Hay presos de guerra que pasaron de los campos de concentración nazis a los campos de trabajo soviéticos. Vaya recompensa al sacrificio patriótico.

Sólo les dejaron regresar en 1957, cuatro años después de la muerte de Stalin. Y los supervivientes ya eran apenas la mitad.

Kirsán Iliumzhínov: Presidente de la Provicia de Kalmukia durante 17 años

Así que cuando el milllonario Kirsán Iliumzhínov llegó al poder en 1993, le regaló 1.000 dólares en acciones a cada ciudadano para compensar la historia.

También construyó templos budistas, e incluso catedrales, sinagogas y mezquitas, como homenaje al pluralismo y a la convivencia religiosa. Y también porque le dio la gana, que esto era muy suyo.

Elistá budista

Lo de ser abducido vino más tarde, así como lo de su obsesión por el ajedrez. A la hora de la siesta, unos seres «muy normales»  se lo llevaron desde el balcón de su casa por un tubo transparente a una nave espacial para charlar un rato. Se cayeron bien y cotillearon el día entero. De hecho, Kirsán confesó que algún secretillo de Estado igual se le escapó, lo que llevó a la oposición a exigir una investigación sobre revelación de información clasificada. A cambio, los muchachos del otro planeta le contaron lo del ajedrez, lo de que también viene del más allá. Tampoco sorprende tanto, parece más plausible que esa rocambolesca historia sobre el súbdito del rey elevando al cuadrado los granos de arroz por cada casilla del tablero.

También ocurrió después lo del asesinato de una periodista que le investigaba por corrupción y por malversación de fondos en relación con el ajedrez.

Más adelante comenzaron las relaciones secretas del Presidente de Kalmukia con la familia de Sadam Hussein, de Gadaffi y hasta de Bashar-al Asad. Se desconoce la naturaleza de tales encuentros, tal vez asistían juntos a reuniones intergalácticas. Lo que es seguro es que, los dos primeros, en este mundo ya no están.

Pero a ver, que me despisto.

Garbeo por Elistá

Un paseo por Elistá es siempre interesante. Hay mucha vida en los alrededores de su Plaza Principal, en la que un Lenin, inmortalizado en estatua, observa impertérrito la Pagoda de los 7 días tras un enorme tablero de ajedrez pintado en el suelo.

Plaza principal de Elistá

Cerca se encuentran varias calles comerciales, restaurantes populares y un mercado más bullicioso que en otras partes de Rusia. En el agradable Parque Drouzhba se erige un monumento a los héroes de la Segunda Guerra Mundial que murieron en la batalla y tuvieron la suerte de no ser deportados a Siberia.

También hay un museo sobre la historia calmuca, en el que no hay un solo cartel en inglés. Y la “city chess”, una urbanización que no tiene mucho para ver, más que apreciar la locura de haber sido construida en una pequeña ciudad de Rusia. Se trata de un complejo de salas y hoteles que albergan los grandes campeonatos de ajedrez del mundo.

Y, por supuesto, no perderse la visita al impresionante Templo Dorado. Un homenaje al gran Buddha Shakyamuni y, de paso, a la arquitectura estalinista. Lo dicho, un viaje en el espacio, pero sideral.

Templo budista Elistá Kalmukia

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