A Salto de Rana

Palenque - Chiapas - Destacada

Amaneciendo en Palenque

Son las 6 de la mañana, mi somnolencia y el fuerte aroma a humedad me transportan a realidades olvidadas. Huele ya a selva, he llegado a Otolum, la sofisticada y espléndida ciudad maya conocida hoy como Palenque, por la torpe traducción al catalán en su día de lugar cercado o fortificado.

En lo que es hoy la nueva ciudad de Palenque hay hoteles, taquerías y algunos alojamientos económicos, pero desde la estación de autobuses es posible también subirse a una de las furgonetas que van hacia las ruinas y parar a la entrada del Parque Nacional en El Panchán, una zona de cabañas básicas en un entorno natural mucho más agradable. Me han hablado de un lugar para dormir llamado Jungle Palace, el más barato de todos, y, sin duda, la mejor opción de las posibles.

Aquí me encuentro con la La Furia, la furgoneta de los que posteriormente se convertirán en mis compañeros de viaje por Guatemala durante un mes. Pero en esos momentos todavía no lo sé, solo me dejo llevar por la cadencia de su viaje, no hay prisa, no es posible sentir los lugares si vamos corriendo de un sitio a otro. Estamos en perfecta conexión.

Sitios por donde perderse

Ruinas de Palenque

Desde el Panchán se accede andando (una buena subida) o en furgoneta a lo que queda de la bella ciudad maya construida entre los siglos V y VIII y donde se encuentra la famosa lápida del sarcófago de Pakal, cuyo dibujo en relieve algunos interpretan como un astronauta en un cohete. Mucha imaginación.

Se cree que las ruinas sólo muestran el 10% de lo que fue la antigua ciudad pues la vegetación ha crecido sobre el resto de las construcciones. Es posible perderse por los caminos escondidos que bajan por la ladera y que llevan a cascadas anónimas mientras se respira ese olor a pasado y se intuye el misterio invisible de una civilización olvidada.

Cascadas de Agua Azul

Son también, por su belleza, parada obligada de los viajes organizados. Se puede una bañar y explorar las pozas que se encuentran más arriba para huir de las hordas de turistas. Turistas que, por otro lado, sirven de excusa al Gobierno para represaliar a las comunidades indígenas del ejido.

Cascadas de Roberto Barrios

Están mucho más cerca de Palenque y se accede fácilmente a ellas en transporte local. Se encuentran en la sede de un caracol zapatista desmovilizado por las presiones gubernamentales para atraer el turismo.

Aun así, es un lugar más puro, menos invadido que las anteriores y los guías locales te pueden mostrar zonas de baño realmente divertidas.

Cascada de Misol-Ha

Forma parte de algunos de los tours que se organizan desde Palenque y resulta bastante espectacular a pesar de la cantidad de personas que la visitan.

Agua Clara

El balneario de estas cascadas, de gestión todavía zapatista a pesar de las fuertes amenazas por parte del gobierno y de los paramilitares, se encuentra a sólo 20 minutos antes de llegar a las cascadas de Agua Azul. Por solo 10 pesos es posible apoyar a esta comunidad en resistencia y disfrutar de un lugar increíble en apacible soledad.

Cascadas de Welib Ja

Se encuentran antes de Misol Ha. Más desconocidas y, por tanto, mejor opción.

Cascadas Balum Pakal (La Asunción)

Pocos visitantes llegan a ellas, ya que hay que ir con un guía y caminar durante una hora por un sendero en la selva.

En Palenque es posible, además, perderse por la selva o contratar a alguien para que te ayude a perderte por la selva. Los hongos alucinógenos son también un clásico, aumentando la percepción mística de la magia que emana de las antiguas civilizaciones reencarnadas en la densa floresta de Otolum.

Palenque es para mí sinónimo de fortuna, de la misteriosa energía que te lleva sin querer a estar en el lugar apropiado cuando pasa el tren del destino. Palenque puso en mi camino a La Furia, a las personas que formaron parte de esta otra aventura y que hoy, en Madrid, me recuerdan que el azar es tan solo una ilusión y que los lazos que se crean viajando tal vez tengan un significado más profundo. O quizás no. Lo importante en este caso es creérselo.

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