A Salto de Rana

Copán Ruinas - Destacada

Copán Ruinas y las Ruinas de Copán

A la vuelta de Trujillo me sobraban unos días, así que decidí acercarme a las Ruinas de Copán, piedra angular del turismo hondureño, sacro santo lugar de peregrinaje mochilero en el país, orgullo patrio sin complejos,… y potencialmente el típico “highlight” a evitar a causa de las hordas de turistas y el consabido impacto que ellas tienen en las poblaciones rurales de medio mundo…

Esta última reflexión me vino a la cabeza ya montado en el minibús, y no antes, así que no había solución.

A pesar de la cantidad enorme de hoteles que había por doquier, y siendo yo el único turista que llegó en aquel transporte de la muerte, sorprendentemente no había nadie que me diera el coñazo como llevaba anticipando durante todo el viaje… buena señal.

Las Ruinas de Copán

Reconozco que, en general, no soy un gran fan de ver ruinas,… me pasa también con los templos, las fortalezas, los palacios, las ruinas griegas o el pre-románico asturiano,… me acabo aburriendo (con todos mis respetos). En general lo tomo con muchas ganas y después de dos días viendo templos empiezo a buscar la manera de escaquearme haciendo algo más interesante. En este caso era la primera vez que me enfrentaba a ruinas mayas, así que no tenía mucha excusa para el escaqueo.

No he visto las famosas ruinas de Tikal o Palenque así que no puedo comparar, pero sí se dice que estas de Copán, siendo mucho menos impresionantes que el “dream-team” guatemalteco-mexicano, tienen un valor enorme por sus esculturas.

Dicho esto, la verdad es que me pareció un paseo muy agradable, el entorno natural en el que se encuentra el parque arqueológico es precioso y le confiere cierto aire mágico al lugar, con enormes árboles saliendo de entre las piedras de las ruinas, guacamayas rojas volando entre los árboles, … no sé, muy de película de Indiana Jones.

Ruinas de Copán 1

Mi éxtasis maya se vio en cierto modo alterado por la visita de un chino, a todas luces importante, seguido por un grupo de fotógrafos, algún gerifalte hondureño, y el séquito de lameculos de rigor. Todo ello bien protegido por otros tantos soldados del ejército hondureño.

Aproveché, eso sí, para pegar la oreja y enterarme de la explicación que daba una guía a dos de los susodichos lameculos acerca de la escalera jeroglífica. Por lo visto, el hueco que queda en medio fue ocupado en su tiempo por una escultura que acabó en una universidad estadounidense como pago por los trabajos arqueológicos.

¿Cómo?, disculpe, pero no he podido evitar escuchar esto que acaba usted de decir… ¿me lo podría explicar? – Me atreví interactuar con la comitiva a pesar de la indiscreción. El chino iba ya más adelante.

La buena señora me explicó que más de 300 esculturas habían sido entregadas a los arqueólogos norteamericanos en pago por los trabajos realizados, y actualmente la UNESCO estaba intentando negociar con la Universidad de Pennsylvania (si no mal recuerdo), para ver como recuperar aquellas esculturas que fueron sacadas del sitio de Copán.

Ruinas de Copán 2

¡Qué vergüenza, habría que meterles presos! – dice uno de los lameculos, el otro asiente. – Lo que habría que saber es quién fue el que hizo el trato con los arqueólogos … – dije yo por lo bajini sin poder contenerme. Entonces los dos lameculos se quedaron callados, asintiendo, tal vez pensando que ese trato podría haberlo cerrado cualquiera de ellos dos de haber tenido la oportunidad.

Y así volví a lo mío, disfrutando del lugar, de los árboles, de las piedras, de las guacamayas, y charlando aquí y allá con algunas de las simpáticas personas que allí trabajan.

Los Sapos y La Pintada

Como me sobraba un día decidí darme un paseo a ver “Los Sapos”, y “La Pintada”, que me habían dicho que el camino era bonito. “Los Sapos” son unos vestigios mayas que están dentro de la Hacienda San Lucas, y “La Pintada” es un conjunto de pequeños caseríos que toma su nombre de la Estela 12, una piedra vertical tallada de tiempos de los mayas y que originalmente era de color rojo

Los Sapos - Copán Ruinas

Sin saber muy bien por dónde iba, pero con muchas ganas de andar al pedo, salí hacia la Hacienda San Lucas por un camino hacia “Los Sapos”, que son unas rocas tan pequeñas y están tan integradas en el paisaje que si uno se despista se las pasa. Siguiendo el mismo sendero un rato, por fin se llega a uno de los caseríos de “La Pintada”. Aquí me encontré con una mujer que le dijo a su hija que viniera con el arsenal de muñecas para vender. Normalmente digo “no, gracias”, me enfado un poco, y si el acoso persiste salgo corriendo, pero la verdad es que viendo la situación tan precaria en la que viven los indígenas de los caseríos del valle, entiendo que intenten vender su producto al primer guiri que pase.

El acoso no persistió, así que pude preguntarle a la señora si era posible llegar caminando a “La Estela 12”, que se encuentra ubicada en una colina a 2 km del pueblo. Ahí empezó el show. Las explicaciones venían a ser del tipo: “vas por ahí a la carretera, y luego por ahí subes y por ahí llegas”… y yo intentaba aclarar si por ahí o por allá,… y las indicaciones cambiaban,… y volvía a preguntar… y la niña miraba muy seria a su madre y le decía en voz baja: “se va a perder …” como si yo no estuviera allí… Evidentemente en ese momento me quedó claro que al final me perdería.

Siempre hay que elegir donde perderse, no es lo mismo hacerlo en plena selva amazónica profunda que en un lugar poblado con caminos que van siempre a alguna parte, y este valle me pareció perfecto para hacerlo.

Cuatro explicaciones y dos caminos equivocados después por fin entendí que tenía que seguir la carretera, pasar los tres zanjones, llegar al portal que está cerrado con candado, atravesarlo como pudiera y subir siguiendo el camino hasta llegar a “La Pintada” … está claro, ¿verdad?.

Copán Ruinas - Camino a La Pintada

“La Pintada” realmente no era tan interesante como como el proceso de llegar hasta ella, el camino, como siempre. Salir de la burbujita de turista para hacer cosas tan normales como andar por el campo y hablar con la gente que vive por allí … parece evidente, e incluso una perogrullada, pero no siempre es tan sencillo.

En todo caso, y que los ancestros mayas de las ruinas me perdonen, escaparme en busca de “La Pintada” fue sin duda la mejor idea que tuve en Copán Ruinas, la verdad.


Notas sobre Copán Ruinas:

Cuando Ir

Efectivamente el pueblo resultó ser bastante agradable y tranquilo pero por lo visto se llena de turistas (nacionales e internacionales) los fines de semana y en temporada alta (navidad, semana santa,… etc. , yo estuve de lunes a jueves) y a juzgar por la cantidad de hoteles y restaurantes en el pueblo me lo puedo creer, así que la recomendación es, evidentemente, de lunes a jueves 🙂

En cuanto a las fechas, recomendaría evitar el sofocón de semana santa, no sólo por las aglomeraciones, sino sobre todo por el calor. De octubre a febrero hace un poquito más de fresco.

Ruinas de Copán

A nivel de gestión es un poco de lío, porque la entrada a las ruinas es cara, y la única información que recibe el visitante es una hoja de papel con el mapa del lugar fotocopiado, y en general poca explicación de lo que se encuentra en el parque. Aquel que esté ávido de empaparse de las historias que guardan esas piedras tendrá que pagar un extra para que le acompañe uno de los guías del parque, que por otro lado parecen bastante competentes.

Las cuevas se pagan aparte y son interesantes aunque no imprescindibles.

La entrada también te permite visitar otro recinto un poco más adelante donde se encuentran otras ruinas de las casas de los ricos de la época. El guía en este caso no es necesario.

Parque de Aves Macaw Mountain

Una de las cosas más interesantes que se pueden hacer en Copán Ruinas es la visita al Parque de Aves Macaw Mountain. Aunque generalmente los zoológicos y sitios similares me dan grimilla (o grimaza), en este caso me recomendaron que no me lo perdiera, y efectivamente me pareció una visita interesantísima.

La gente del parque Macaw se dedica al cuidado de aves abandonadas, rescatadas del comercio ilegal, o simplemente donada por dueños que no pueden seguir cuidándolas. También hacen un trabajo de sensibilización en la población local y de restauración de poblaciones de guacamayas rojas en las ruinas del Parque Arqueológico de Copán y el valle de Copán.

Normalmente soy muy escéptico con estas cosas, sobre todo después de visitar en su día el famoso Tiger Temple en Tailandia y descubrir meses después que realmente esos tigres eran víctimas del trafico ilegal por parte del propio Tiger Temple… Pero bueno, en el caso del parque de aves de Macaw Mountain sí me pareció que fuera lo que dice ser, y sobre todo me pareció que están haciendo un trabajo fantástico. Algunas de las aves han sido rescatadas de los zoológicos exóticos que se han montado los grandes capos del narcotráfico en sus haciendas.

Parque de aves - Copan Ruinas

Otras actividades

El pueblo de Copán Ruinas es bastante agradable para pasear, tomar unas cervezas y conocer la gastronomía hondureña de cerca, la de los hacenderos claro, basada en carne a la brasa y tajadas de plátano.

También se pueden visitar otras haciendas en parajes hermosos así como conocer de cerca los procesos de fabricación del café en extensas plantaciones pertenecientes a empresas o a grandes terratenientes de la zona. Eso sí, este tipo de actividades muy mochileras ya no son, forman parte de los tours turísticos reservados para aquellos que prefieren disfrutar de lo exótico empaquetado.

Por supuesto, la riqueza generada en el centro turístico de Copán Ruinas queda al margen de los indígenas, aunque cada vez más algunas familias también vendan artesanías tradicionales o se dediquen a actividades auxiliares del turismo.

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