Trekking Kazbegi - Destacada

Trekking en el Cáucaso Georgiano: Kazbegi, Valle de Sno y Valle de Truso

Regresar a Georgia fue un placer ya antes de salir de Madrid, único consuelo posible a la brevedad relativa de nuestro paso por el Cáucaso ruso.

Los recuerdos de aquel primer viaje en el año 2015 no dejaron opción a la hora de elegir donde pasar los pocos días de que disponíamos antes de cruzar la frontera armenia, y la ruta para entrar en Georgia desde Vladikavkav nos lo ponía a huevo.

Si Kazbegi es un imprescindible del circuito turístico georgiano es gracias a aquella pequeña iglesia construida en aquel lugar tan pintoresco e inaccesible en otros tiempos. También es la única frontera abierta entre Rusia y Georgia, ruta por la que han pululado comerciantes y tropas invasoras a partes iguales desde el principio de los tiempos, y ya en el siglo XVI sirvió al ejército ruso como puerta de entrada en Georgia, cuando esta renegó del imperio persa y solicitó al imperio de los zares quedar bajo su protección.

Quién les iba a decir entonces que cuatro siglos después acabarían a hostias, cuando en el año 2008, tan solo 17 después de haber salido del regazo de Moscú, el entonces popular presidente de Georgia, Mikheil Saakashvili, en un vano intento de recuperar la auto proclamada república de Ossetia del Sur por la fuerza, acabó teniendo una guerra abierta ni más ni menos que con las tropas rusas, que andaban por ahí en misión de paz.

Los rusos, que no tienen mucho sentido del humor, entraron con los tanques atravesando el Cáucaso y no pararon más que a 40 km de la capital, Tiblisi. La guerra duró sólo 5 días, pero la humillación fue suficiente para zanjar el conflicto de una vez. Georgia había perdido definitivamente las provincias de Ossetia del Sur y Abkhazia, ambas independientes de facto desde 1992 – 93, que quedaban ahora claramente bajo tutela rusa.

Pero bueno, no es su historia de conflictos lo que nos llevó a Kazbegi, sino sus montañas.

Monte Kazbek

Su foto la has visto en cualquier documento de promoción turística de Georgia, la foto de la iglesia de Tsminda Sameba con las montañas detrás… jodido siglo XXI, se conocen los lugares ya incluso antes de haberse subido al avión.

La experiencia, que nos ha enseñado a tomar las fotos con cautela, no aplicó en este caso, y ya desde la salida de Vladikavkaz mi rostro no podía despegarse de la ventanilla de la marshrutka. Boca y ojos se me iban abriendo a medida que avanzábamos por aquel valle montañoso entre los dos países, y mi cabeza repetía una y otra vez “qué pena que estos dos no puedan llevarse un poco mejor”.

Trekking Kazbegi - Enemigos

Cuando llegamos al centro de Kazbegi, al bajar de la furgoneta me lo encontré de frente, imponente, majestuoso, aquellos colores imposibles resultaban aun más marcianos a la luz del atardecer. Una presencia muy especial, inexplicablemente reconfortante, paralizante, difícil apartar los ojos de él.

“Eh, no te quedes ahí parado, vamos primero al hotel y luego volvemos y hacemos fotos”. M.L. me sacaba del éxtasis. Aun así no pude reprimir el impulso de hacerle cien fotos en ese mismo instante, todas iguales, claro, como si con ello fuera capaz de guardarme aquella sensación tan especial para siempre.

Trekking Kazbegi - Iglesia

Al día siguiente emprendimos camino hacia el glaciar Gergeti, uno de los que rodean al monte Kazbek, con parada obligada en la mencionada iglesia de Tsminda Sameba, más por el qué dirán que por otra cosa.

La iglesia tiene una historia que cabría ella sola en un libro; desde cómo ha sido utilizada por el pueblo a lo largo de los años para esconder los “tesoros” de lugares como Mtskheta cuando el conflicto de turno lo requiriera, hasta cómo el mismo pueblo, a-la-Fuenteovejuna, destrozó el teleférico que con tanto esmero se construyó en tiempos de la Unión Soviética para poder visitar la iglesia sin tanto esfuerzo. Pero eso es otra historia y a nosotros nos quedan 900 m de desnivel y un repecho inicial de puta madre.

Un sol poco frecuente para el mes de octubre y las risas de una buena compañía nos subieron en volandas hasta el refugio mientras esas vistas de catálogo nos dejaban perplejos. Allí pudimos corroborar los rumores que circulaban durante la subida y que decían que en el refugio se vendía cerveza fría.

Gloria bendita, el sol, aquel paisaje, el glaciar, la cervecita fría después de un par de horas de caminata… no es de extrañar que M.L. y el resto de la tropa decidiera plantarse allí. Mi obsesión-compulsión, sin embargo, me aguó la fiesta y, estando tan cerca del glaciar, no pude evitar darle un ultimo empujón a esos 30 minutos que me separaban de él.

Desde ese punto el camino sobre el glaciar hasta la estación meteorológica requería crampones y estar algo más informado de lo que estábamos, ya que en esas fechas de deshielo no parecía muy recomendable aventurarse a ciegas sobre el glaciar, así que ahí terminó el paseo.

Kazbegi - Glaciar
Kazbegi - Glaciar 2

De cualquier forma, el esfuerzo estaba más que recompensado, así que después de recoger al resto y sus cervezas ya vacías comenzamos el descenso disfrutando del atardecer, y ya casi saboreando los khinkalis que nos cenaríamos para celebrarlo.

Valle de Truso

Después del espectacular estreno del día anterior decidimos explorar el Truso Valley en bicicleta, pues en el centro de visitantes del parque nacional, en Kazbegi, nos había asegurado que en Kvemo Okrokana, pueblo situado al principio del mismo valle, había un par de sitios para alquilar. La realidad es que no vimos una bici ni en foto. Tal vez fuera mala época, ya que todo lo que pudiera tener pinta de ser un comercio estaba cerrado a cal y canto.

Kazbegi - Truso Bicis

En todo caso, el paseo andando fue igualmente agradable, lo pintoresco del lugar, con aquellos pueblos vetustos semiabandonados (o en ruinas), la minilaguna burbujeante y aquellas aguas de azufre que sedimenta en colores de otro mundo, fue perfecto para darle un respiro a nuestras maltrechas piernas, todavía doloridas después de la subida al glaciar del día anterior.

Trekking Stepantsminda - Truso
Trekking Kazbegi - Truso 2

Valle de Sno

Viajar en este dichoso siglo XXI es un curro… mucho más que hace 20 años. La tarea de investigación en internet sobre qué hacer y cómo hacerlo además de ser ardua, termina llevando demasiadas horas, así que a veces uno se deja llevar y pasa en moto.

Eso mismo hacemos en Kazbegi, asumimos la información que recibimos en el centro de visitantes del parque nacional como si fuera palabra de Dios, y planeamos en consecuencia. Lo que no nos contaron allí fue que la subida al paso de Chaukhi (3338 m) se puede convertir fácilmente en un trekking de dos días, llegando hasta Roshka al final del primer día, pasando por los lagos de Abudelauri, y al día siguiente se puede volver por otro camino, algo más facilito e igualmente bonito, que discurre un poco más al norte llegando hasta el paso de Sadzele (3056 m) para regresar a Juta.

Esto lo descubrimos en la noche previa a la caminata, un par de horas y varias cervezas antes de dormir, así que el cambio de plan no era viable: nos conformamos con llegar al paso de Chaukhi y volver por el mismo camino.

La ruta sale de Juta, un pequeño pueblo situado en un lugar de lo más pintoresco donde hay opciones de alojamiento bastante interesantes. De hecho me parece un lugar precioso para descansar un par de días si se tiene el tiempo.

Trekking Juta  - Sno 1

La subida de buena mañana por el valle del río Chaukhi hace presagiar que va a ser un buen día, y no es hasta que vemos el repecho final, y calculamos los últimos 300 m de desnivel hasta llegar al paso, que nos damos cuenta de que aquello “va a doler”. Benditos bastones de trekking que alquilamos en Kazbegi la noche anterior.

Llegado este punto, vemos dos caminos, izquierda y de frente. Todos conducen a Roma, pero el de la izquierda parece doler algo menos. Hacia el final del repecho intuimos que lo que hemos disfrutado hasta entonces no es nada comparado con lo que está por venir, y ya arriba, durante ese último kilómetro un poco más benévolo con nuestras almas, ese presentimiento se confirma: es uno de los lugares más impresionantes en los que haya estado recientemente.

Trekking Juta - Sno 2

La inmensidad de la montaña me impresiona, me paraliza, me hace sentir pequeño, insignificante, una sensación tan poco habitual como necesaria para el ego. A veces me pasa, me inunda ese sentimiento de fragilidad, de asombro, de humildad, de sincero respeto por algo que claramente me supera, y le doy las gracias.

Lo aprendí en Argentina, hace muchos años, en el parque nacional Lanín, cerca de Junín de los Andes. Me lo contó una mujer mapuche que trabajaba en el parque: “a la montaña hay que pedirle permiso para subir, y al llegar arriba hay que agradecerle que nos lo haya permitido”. Yo además le doy gracias a la vida, por haberme traído hasta aquí a través de sus diferentes caminos. Soy un afortunado, un privilegiado, y en el fondo no sé qué he hecho para serlo.

Trekking Juta - Sno 3
Trekking Juta - Sno 5
Trekking Kazbegi - Sno 6
Trekking Caucaso Georgia - Sno 7

Continuamos hasta ver los lagos de Abudelauri desde arriba, y el camino empieza a descender hacia Roska. El viento es fuerte en ese punto, así que foto con prisa y sin gracia, y retrocedemos hasta una vaguadilla refugiada del aire donde echar el bocata y las cervezas que he subido a-la-koreana para asegurarme de que nadie se quedara por el camino.

La bajada por el repecho es más fácil de lo que parecía cuando subíamos, y el espectáculo del valle cambia al ritmo del atardecer. Ya casi de vuelta en el pueblo unas hamacas al sol nos iluminan el camino, pertenecen a un hotel, que además tiene cerveza, aunque algo templada. Esa cervecita en la hamaca, con vistas a las montaña que acabamos de dejar atrás, es la recompensa justa al esfuerzo realizado, y el colofón a un día absolutamente perfecto lo pone la luna al colarse en la escena.

Luna Trekking Caucaso Georgia

Fin del viaje por Georgia

Mi hambre inicial de naturaleza está más que saciada y las expectativas con las que llegué a Georgia ampliamente cumplidas, así que estoy listo para continuar viaje. Los pocos días que nos quedan los dedicamos a tomarnos un buen vino en Sighnagi, a explorar los paisajes marcianos entorno al monasterio de Davit Gareja, y a despedirnos de Tiblisi como se merece, con una buena ración de khinkalis. Ya estamos listos para atravesar la frontera armenia, rumbo a Yereván, y continuar así nuestro periplo por Eurasia.


Información Útil

Cruce Rusia – Georgia

Nosotros cogimos una marshrutka desde la estación de autobuses de Vladikavkaz a las 10:00 am (que por cierto salió un poco antes de la hora,…) y si no recuerdo mal había otra a las 16:00 pm. Estos minibuses, que hacen la ruta Vladikavkaz – Tiblisi, salen todos los días, aunque imagino que los horarios pueden cambiar en algún momento dado; el horario estaba anunciado en un papel pegado a la ventanilla donde se compran los billetes.

También se puede cruzar la frontera en taxi. En la entrada de la estación de autobuses de Vladikavkaz, hay decenas de taxistas ávidos por llevarte a Georgia… en mi opinión, salvo que vayas muy mal de tiempo, no es necesario. El minubus es comodísimo, más barato, y el cruce de la frontera se hace sin problemas.

Alojamiento

Ya que Kazbegi es un lugar tan pintoresco decidimos utilizarlo como base. Allí prácticamente cada casa es una guest house o homestay. Nosotros nos quedamos en la Kazbegi Guest House (Kostava Street, 60), que es un lugar humilde pero súper acogedor. Echar una cervecita su jardín, esas vistas del monte Kazbek de frente es impagable. La dueña, Nana, es un encanto, y su desayuno una exageración,… como si hubiera una competición para ver quien es más bruto.

En Juta no nos alojamos, pero si volviera por allí creo que me gustaría explorar un poco más esa opción. El hotel Fifth Season, donde nos tomamos aquella cerveza que nos supo a gloria al final del paseo, está situado en un lugar espectacular, aunque tenía pinta de ser algo caro. Otros hoteles en el pueblo tampoco tenían mala pinta.

Transporte

Nosotros nos movimos en el coche que alquilaron unos amigos, pero en Kazbegi hay taxis de sobra para organizar las visitas a los valles de alrededor. Imagino que en temporada alta no debe ser mucho problema el encontrar otros viajeros para compartir taxi, o incluso la opción de hacer autostop si uno va con los cuartos justos.

Por cierto, ojo con el alquiler de coches. La conducción en Georgia es de locos, cualquier viaje por las carreteras georgianas acaba siendo de lo más adrenalínico, y sobre todo muy cansado. Después de años dando vueltas por distintos países, y habiendo conducido moto o coche en lugares como India, Nepal, Vietnam, Tailandia, Grecia, Filipinas, Mozambique, Angola o Sudáfrica, entre otros, creo que Georgia se lleva la palma…

Sobre las rutas

En el mes de octubre no encontramos mucha gente con la que hablar sobre trekking y montaña en Kazbegi. Las agencias de turismo de montaña estaban cerradas y el pueblo parecía estar preparado para cerrar el chiringuito al acecho del invierno, pero imagino que en otras épocas del año no debe haber problemas para obtener esa información fundamental antes de liarse a caminar por montañas desconocidas.

Juta – Chaukhi Pass – Roshka – Sadzele Pass – Juta: De la posibilidad de hacer esta ruta circular en dos días, haciendo noche en Roshka, nos enteramos por medio de otros viajeros. Por lo visto hay que consultar con la gente local antes de hacerla porque hay un cruce de un río en el que por lo visto hay que tener cuidado, (y depende del agua que lleve el río, claro). Parece ser que esta ruta puede que en un futuro no muy lejano se convierta en carretera, ya que el gobierno georgiano quiere abrir la región de Khevsureti al turismo.

Glaciar Gergeti: Hay varias formas de comenzar esta ruta. Desde el pueblo se puede subir directamente hasta la iglesia de Tsminda Sameba. También se puede subir por carretera no asfaltada, aunque se necesita que te lleve alguno de los taxis 4×4 que hay en Kazbegi, ya que hay algunos tramos de carretera que están fatal. Actualmente, están trabajando en un acceso mejor, con una carretera perfectamente asfaltada y en una zona de aparcamiento gigante al lado de la iglesia, para que las hordas puedan subir sin problema (y así cargarse el negocio de los taxistas del pueblo)… me pregunto si no volverán a repetir la del teleférico…

Nota para Fotógrafos: La foto de la iglesia está en el descenso desde el glaciar con la luz del atardecer y las montañas de fondo… pero cuidado con bajar demasiado tarde y pillarla en sombra!

Websites de interés

Jozef es un fenómeno, y se ha currado una web muy buena con información muy especifica sobre trekkings en el cáucaso georgiano. Una pena no haberla descubierto antes.

https://www.caucasus-trekking.com/

Trekking Georgia - Luna Juta

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