A Salto de Rana

Preparación viaje Irán

Irán: Próximo Destino

Viaje por una de las civilizaciones más antiguas del mundo”, “No se pierda su riqueza arqueológica y monumental”, “Visite sus ancestrales maravillas”, “Atrévase a conocer el destino más popular de Oriente Medio”. Pues sí, Irán ya es oficialmente un producto más de consumo de los turoperadores, por fin ha conseguido formar parte del abanico de países que conforman los catálogos de las principales agencias de viajes. Podemos descubrir los secretos mejor guardados de la fascinante Persia o las turquesas del país más acogedor del mundo en tan sólo 7 días. Me apunto.

Definitivamente Irán puede ser un país óptimo para un viaje organizado, por la cantidad de monumentos, la infraestructura de carreteras y hoteles y, sobre todo, por el bajo índice de delincuencia. A pesar de seguir a la cabeza de la lista negra de EEUU, caminar por las calles de cualquier ciudad iraní a medianoche resulta mucho más seguro que transitar por una avenida abarrotada de Los Ángeles a plena luz del día.

En el folleto dice que sólo necesito unos zapatos cómodos, una visera y unas gafas de sol, ¡ah! y un velo por haber nacido mujer. Y en una semana ya tendré autoridad suficiente para sentar cátedra en cualquier bar sobre el Imperio Persa, los chiíes, la revolución del 79 y el programa nuclear de Irán. Me imagino arrastrando mi maletoncio de ruedas hacia un autobús lleno de extranjeros con sombrero de explorador y calcetines hasta la rodilla. Me imagino corriendo detrás de un paraguas fluorescente, confundiendo las mezquitas con las tumbas, los aqueménidas con los sasánidas y los imanes con los califas y los ayatolas.

Definitivamente renuncio a la oferta de descubrir el país en una semana. Más vale ser una ignorante relajada. Así que volamos hasta Rusia, bajamos hacia el Cáucaso pasando por Georgia y Armenia y, finalmente, desembocamos en Irán donde nos esperaban nuevas compañeras de viaje.

Tras dos meses de viaje improvisado, la lectura de varios libros y artículos y algunas conversaciones con gente local de diferentes regiones, me voy de Irán con más dudas que certezas, sorprendida por la complejidad de su pasado y su presente.

Existe en Irán una fuerte simbología nacional y discurso patrio que cuesta conciliar con su profunda identidad étnica (turcos, persas, bandaris, etc.). Intimida (y hasta molesta a muchos iraníes) la mirada desafiante que Jomeini dirige desde cualquier esquina de la ciudad a todos sus compatriotas recordándoles como les salvó de un sha quizás todavía más déspota. El ateísmo y la simpatía por el zoroastrismo frente a la religión musulmana llama bastante la atención a pesar de ser la república islámica más extremista que he conocido.

Los iraníes poseen un conocimiento del mundo bastante amplio y unas costumbres muy occidentalizadas en un país en el que el acceso a webs de noticias internacionales, canales de televisión y redes sociales está totalmente restringido.

Desconcierta también la sinrazón de la obligatoriedad del velo mientras el porcentaje de rinoplastias y cirugías estéticas crece de forma descontrolada, así como la espectacular hospitalidad y el alto nivel de educación de sus habitantes que pierden de golpe cuando agarran el volante de un coche y salen a conquistar la calles.

En fin, un millón de singularidades en su historia, su idiosincrasia y sus culturas que hacen de Irán un destino ciertamente fascinante, muy diferente al de los catálogos de las revistas.

Mural Irań
Mural Shiraz

Información Práctica/ Preparación del viaje a Irán

Visado

Exención de visado

Algunos ciudadanos/as no necesitan visado para entrar al país como turista. Este es el caso de las personas de Bolivia, Venezuela y de algunos otros países vecinos (sujeto a cambios políticos).

Aparte de esto, cualquier turista puede volar y quedarse en las islas de Qeshm y Kish un máximo de 14 días sin necesidad de obtener ningún visado.

Visado “on arrival”

Si se llega en avión al país (aeropuertos de Teherán, Isfahan, Shiraz, Mashhad, Tabriz, Qeshm y Kish), lo más fácil es sacarse un visado en el propio aeropuerto que cuesta entre 50 y 100 euros para la mayor parte de los viajeros. El único requisito es el de tener un seguro de viaje, pero se puede comprar en el mismo aeropuerto y sale más barato (unos 20 euros) que en el país de origen. Con menos cobertura, eso sí.

Lo habitual es que los visados tengan una duración máxima de 30 días, pero hemos conocido casos de viajeros que consiguieron en el aeropuerto visados de 2 meses.

Excepciones

Para algunos países no se aplica la exención de visado en las islas ni la posibilidad de obtener el visado en el aeropuerto, pero no afecta ni a españoles ni a latinoamericanos, con la salvedad de los colombianos.

Algunos de estos países son: Canadá, Reino Unido, Estados Unidos o India.

Visado en la embajada del país de origen

Esta fórmula está disponible para las personas de países no elegibles, o para pedir visados de hasta de 3 meses de duración. No es una opción muy eficiente porque resulta un poco engorrosa y extender el visado en Irán es facilísimo.

Entrada por tierra

Irán comparte fronteras con Turquía, Armenia, Azerbayán, Irak, Paquistán, Afganistán y Turkmenistán. Las de Turquía, Irak y Afganistán pueden ser en ocasiones problemáticas por cuestiones políticas, así que es mejor verificar que estén abiertas antes de viajar.

No hay «visa on arrival” en las fronteras terrestres, por lo que en este caso habrá que recoger el visado en la embajada iraní de algunos de los países vecinos: Georgia, Armenia, Kirguistán, Tayikistán, Azerbayán, Turquía, etc.

Lo primero es conseguir un código de autorización del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní. Este paso es imprescindible para retirar el visado desde cualquier embajada. El código se puede obtener de 2 formas, ambas online:

  1. A través de una agencia. Suele costar entre 20 y 50 euros y es muy sencillo. Yo lo hice a través de 1stquest porque me pareció la más barata. Esta era la forma habitual de conseguir el código antes de que funcionara la página del Ministerio de Asuntos Exteriores.
  2. A través de la página del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní. Es un poco más engorroso porque necesitas fotos en un formato específico, pero es gratuito. Antiguamente no funcionaba al 100%, pero en el 2019 parece que la cosa ya ha cambiado.

El código tarda en llegar 1 semana aproximadamente. Una vez que se tiene el código, hay que acercarse a una embajada iraní de otro país. Allí verifican que efectivamente el Gobierno te ha autorizado a entrar y proceden a emitir el visado.

A tener en cuenta:

  • El itinerario requerido para cumplimentar los formularios no es verificado con posterioridad, así que se puede rellenar al azar.
  • En cuanto al seguro de viaje requerido, si no se cuenta con uno, se venden en las fronteras terrestres por precios irrisorios.

Embajada iraní en Ereván

Supongo que en cada país habrá pequeñas diferencias, pero la embajada de la capital de Armenia, Ereván, funciona de la siguiente forma:

  • Abren lunes, miércoles y viernes (jueves y viernes es feriado en Irán) de 14:00 a 16:00.
  • Es posible sacar el visado el mismo día, pero resulta más caro y hay que correr para realizar un pago en el banco que no está muy cerca de la embajada.
  • Si llegas a la embajada a la 13.50 y te atienden de los primeros, en ese momento verifican que estás validado por el Gobierno y te mandan a pagar al Banco Mellat en la calle Tumayan, 5 (puedes correr mucho o coger un taxi).
  • Pagando 50 euros (para españoles), habría que volver antes de las 4 para dejar tramitado el visado y poder recogerlo el próximo día de apertura de la embajada.
  • Pagando 75 euros (para españoles), habría que volver a la embajada antes de las 3.30 y lo tramitan ese mismo día.
  • Si no hay tiempo para ir al banco y volver o no se tiene tanta prisa, habría que calcular: un día en el consulado para verificar la identidad, otro día para llevar la comprobación de pago y un último día para recogerto. Total: 1 semana.

Vacunas

Irán es un país que no tiene enfermedades endémicas y no requiere ninguna vacuna obligatoria excepto la de la fiebre amarilla si se viene de un país endémico.

De todas formas, antes de cualquier viaje, está indicado llevar al día la triple vírica, la del tétanos, las de las hepatitis A y B y la de la rabia. En España, en todas la provincias hay Centros de Vacunación Internacional donde te informan de todo dependiendo las zonas que vayas a visitar. Si no tienes ninguno de estos centros disponibles, se pueden consultar aquí las recomendaciones por países.

Eso sí, en el caso de que desees vacunarte, es mejor acudir con tiempo al médico porque a veces las vacunas se aplican en varias dosis con tiempos de espera entre ellas de hasta un mes.

Idioma

Según la Consitución iraní, el persa es la lengua franca del país, utilizado para las comunicaciones formales de la Administración Pública, el Parlamento y los sistemas de las escuelas públicas.

Sin embargo, existen muchos otros idiomas: turco, kurdo, mazandarani, luri, árabe, balochi, etc. que, aunque reconocidos, no cuentan con apoyo por parte del Gobierno central. Por ejemplo, charlando con personas en el Kurdistán, se sorprendían con que en España se pudiera estudiar en lengua vernácula.

Aunque hasta 1950 la segunda lengua en Irán era el francés, ahora el inglés es hablado por la mayor parte de la población de las grandes ciudades. Hace poco leí la noticia de que las autoridades iraníes están pensando en introducir el ruso en las escuelas, viendo quizás una mayor utilidad en un idioma cuyos hablantes no les condenan al ostracismo.

Aprender los números en farsi resulta bastante útil:

0 ۰ Sefr
1 ۱ Yek
2 ۲ Dou
3 ۳ Se
4 ۴ Chahar
5 ۵ Panj
6 ۶ Sesh
7 ۷ Haft
8 ۸ Hasht
9 ۹ Nouh
10 ۱۰ Dah

Y aprender algunas frasecillas, tampoco está de más:

Hola Salam
¿Cómo estás? Haletoon chetoureh?
Estoy bien Man khoobam
Mal Bad
¿Y tú? Va shoma?
Iran es bonito Iran zibast
Gracias Mamnoon
De nada Qabeli nadareh
Que aproveche Az qaza lezzat bebarid
Perdón Sharmandeh
Por favor Lotfan
Disculpe Be bakhshid
Sin problema Moshkeli nist

Dinero

La divisa oficial en Irán es el rial, pero los iraníes casi siempre hablan en “tomans”. Un toman equivale a diez riales, por lo que 10,000 riales equivadrían a 1,000 tomans, pero a veces incluso le quitan también los últimos tres ceros. Entonces cuando hablan de 100 tomans se pueden estar refiriendo a un millón de riales, por lo que es bueno siempre cerciorarse de los precios para no llevarse sorpresas.

En Irán no es posible utilizar la tarjeta de débito/ crédito ni para retirar efectivo de cajeros y bancos ni para pagar en los comercios. Es necesario llevar el dinero en efectivo.

Es difícil calcular los gastos porque la moneda fluctúa constantemente, así que mejor ser conservador y llevar de más. En todo caso, es un país muy seguro.

En bonbast se puede encontrar el cambio del rial al euro o al dólar en el mercado. Este es el cambio que se aplica en las casas de cambio, que no tiene por qué coincidir con el oficial.

Itinerarios

Los recorridos famosos de Irán incluyen Teherán, Kashan, Isfahán, Yadz y alrededores (Meybod, Saryadz…), y Shiraz y alrededores (Persépolis, necrópolis de Naqsh-e-Rustan y Pasargada).

Mi recomendación sería evitar los itinerarios clásicos, sobre todo si se dispone de poco tiempo. No es que estas ciudades no puedan tener su encanto, pero el sabor de Irán, su alma, reside sus paisajes, en las inmensas extensiones de tierra que han sido hogar de algunas de las más antiguas civilizaciones. Quizás tiene sentido visitar una o dos ciudades turísticas para adentrarse después en sus inexplorados desiertos, caminar por los pintorescos pueblos de montaña o sumergirse en la libertad velada de sus playas del Golfo Pérsico.

  • Desde Isfahán, por ejemplo, es posible llegar hasta las zonas del Kurdistán, Kermanshah y Lorestán y conocer a sus siempre divertidos habitantes. Explorar esta región supone ya un único viaje por algunos de los rincones naturales más atractivos de Irán.
  • Yadz puede servir también de base para adentrarse en el desierto de Kavir y vivir de cerca las tradiciones de los pueblos semi-nómadas. Nosotros dormimos en una caravanserai perdida en Kharanak, al día siguiente llegamos hasta Garmeh y Mesr transportados por las dunas y conocimos la auténtica forma de cocinar el dizzy (mi plato favorito de Irán) bajo la tierra.
  • El Lut (provincia de Kerman) es uno de los desiertos más increíbles del mundo. Dormir al pie de los kaluts, colinas erosionadas por el viento de este desierto salado, fue sin duda una de las mejores experiencias de todo el viaje por Irán. Además, desde Shafiabad, el pueblo más cercano, se puede llegar también hasta Keshit, un cañón increíble por el que discurre un oasis alimentado por una cascada muy apetecible para nadar.
  • Las islas de Qeshm y Hormoz son fáciles de explorar desde Shiraz, y cambian totalmente la cadencia del viaje. Playa, guitarras y mucha mucha energía en este insólito paisaje costero.
  • Las provincias del norte: Azerbayán, Qazvin, Mazandaran y Golestán, bien pueden configurar otro viaje muy interesante, mucho más verde y exótico.

Comunicación

Para acceder a la mayor parte de páginas web (incluso periódicos europeos y latinoamericanos) es preciso contar con una VPN. En Irán, casi todo el mundo la utiliza para acceder a internet. Hay algunas gratuitas que funcionan muy bien, como la asociada al servicio suizo de correo ProtonMail.

Las tarjetas SIM de teléfono con datos son baratísimas. Nosotros compramos la de la compañía Irancel y funcionó perfectamente durante el primer mes.

El Gobierno iraní no permite la utilización de un teléfono extranjero por más de 30 días sin que haya sido previamente registrado (trámite que intentamos realizar de todas las formas posibles y en diferentes oficinas y no conseguimos llevar a cabo). Es decir, después de 1 mes, el teléfono queda bloqueado para su uso en Irán aunque se cambie de tarjeta. Nosotros solucionamos el problema (solo el de internet) comprando allí un modem 3G.

Transporte

Los autobuses que comunican ciudades, especialmente los que ofrecen servicio VIP, son comodísimos y es la forma más habitual de viaje entre la población local. El precio del billete es bajísimo, aunque será difícil evitar las comisiones de los comerciales que se encuentran en la estación. En ocasiones, los autobuses no llegan hasta las estaciones, sino que dejan a los pasajeros en las afueras de las ciudades donde se puede luego coger un taxi. Y hay trayectos de 3 ó 4 horas en los que los autobuses no paran para ir al baño, mejor no olvidarlo antes de subir.

Los trenes-cama son muy cómodos y ofrecen un servicio impecable. Las estaciones de tren, sin embargo, al contrario de las estaciones de autobús, a menudo están lejos del centro de la ciudad y no cuentan con restaurantes cercanos.

Los taxis son muy baratos en Irán, tanto dentro de las ciudades, como para viajar por valles y desiertos en los que no existe una forma de transporte fiable. La App Snapp para taxis no sólo resulta una forma mucho más económica de viajar, sino que ahorra regateos y malos entendidos.

Restaurantes y Ocio

En contra de lo que leí en algunos blogs antes de viajar a Irán, la comida está deliciosa, aunque es verdad que a veces resulta difícil encontrar restaurantes que no sean de fast food. La mejor comida se suele encontrar en las casas y en algunos restaurantes tradicionales. Berenjenas cocinadas de mil maneras, suculentas sopas, barbacoas de pollo y cordero, panes artesanales. Y por la calle, riquísmos zumos de naranja y de granada, helados de azafrán, dulces variados y frutos secos. Los pistachos iraníes son realmente una adicción.

Especias de Irán
Especias y azafrán

En Irán está prohibido cantar y bailar en espacios públicos, y beber cualquier tipo de alcohol, por lo que el ocio puede ser un poco limitado. Sin embargo, en las ciudades se encuentran algunos “bares” bastante animados para furmar “shisha” (ellos le llaman “relion”).

Una web de descarga de música habitual en Irán es Radio Javan.

Alojamiento

En Irán no funciona booking, por lo que el viaje es más abierto a la improvisación. A veces utilizamos guías de viaje, otras la web hostelsiniran, el buscador google, google maps, blogs de viaje o directamente preguntamos a la gente de allí. En este sentido, Irán ofrece la oportunidad de hacer un viaje como los de antes.

Está bastante de moda ahora viajar a través de coachsurfing que, aunque ilegal en Irán, es bastante popular entre jóvenes y familias que, en ocasiones, también aprovechan para hacer algún tipo de negocio con turistas. Personalmente, me encuentro más libre improvisando que quedándome en casa de otras personas con su propia idea de lo que a mí me gustaría conocer. Pero es una buena opción para conocer gente.

Los iranís viajan mucho por su país, por lo que durante los fines de semana y en los festivos a veces es difícil encontrar hotel en las principales ciudades. Es interesante preguntar por su calendario, siempre hay más festivos de lo que parece.

Curiosidades

– La mayor parte de los iraníes no son árabes, sino persas. El país se llamaba Persia hasta 1935, año en el que mudó su nombre por el de Irán. El responsable de este cambio fue el Sha Palavi, como forma de aunar todo el país bajo un término más amplio que incluía también a otras culturas del norte (kurdos y turcos) que no habían pertenecido al Imperio Persa. Se dice también que fueron los nazis quienes tuvieron la idea, ya que el nombre de Irán significaría “tierra de arios”. Recordar que Irán fue aliada del III Reich hasta que en 1941, durante la II Guerra Mundial, fue obligada a abandonar sus tratos con Alemania.

– Los iranís beben muchísimo té, pero lo curioso es la forma que tienen de endulzarlo. La bandeja del té suele venir con la tetera y un azucarero lleno de terrones que mojan en la bebida caliente y después mantienen en la boca mientras beben. Esta costumbre viene de tiempos del Sha, cuando se llegó a prohibir la importación de azúcar desde Reino Unido por algún problema de impuestos. Para no enfadar a la sociedad iraní, se catalogó al azúcar como un producto “haram” (algo así como “impuro” en la religión musulmana). Cuando pasó la crisis y se volvió a importar el producto, el Gobierno alegó que si el azúcar no se introducía en el té, no se consideraría pecado. Y se quedaron tan anchos. De todas formas, en cafeterías y restaurantes más cosmopolitas, a veces traen una especie de piruletas de azúcar que se disuelven en el té para endulzarlo.

– Como ya he escrito anteriormente, la cantidad de cirugías estéticas es alarmante, especialmente las de nariz y las de injerto de pelo. Es bastante habitual en las ciudades ver a mujeres con vendas en la cara porque, además, se considera un símbolo de estatus.

– La palabra “vale”, significa “sí”. Muy oportuno para los hispano-hablantes.

– El tarof es el sistema de normas de cortesía que existe en la sociedad iraní. Estas reglas afectan al lenguaje y dan lugar a una manera bastante poética de comunicación a través de halagos y cumplidos. Una de las normas implícitas sugiere de rechazar un pago, una invitación o un ofrecimiento hasta 2 ó 3 veces antes de ser aceptado. Así que si el taxista se niega a cobrar el servicio es necesario insistir, que seguro que más de uno se ha ido sin pagar.

– El velo es obligatorio para las mujeres en todos los sitios públicos, incluidos los restaurantes y la calle. Las formas de sujetarlo son muy variadas, e incluso a veces se lleva medio suelto o caído, especialmente en las ciudades. A pesar de que en las casas, en principio, las normas son más laxas, no siempre el ambiente es propicio para soltarse la melena. En las zonas rurales, por ejemplo, a veces no está bien visto quitárselo en frente de los hombres, por mucho que se trate de un espacio privado.

– ¡Nada de besos y abrazos! Hay muchas anécdotas de turistas que han salido escaldados al no respetar estas costumbres. Los hombres se dan la mano entre ellos y las mujeres entre ellas. Punto. En ambientes más abiertos, estas normas pueden variar bastante, pero para no meter la pata es mejor esperar a ver qué hacen ellos.

– El símbolo de “ok” o “autostop” con el pulgar hacia arriba, tiene un significado muy ofensivo en Irán. La gente joven sabe lo que significa para los occidentales y se ríen, pero mejor evitarlo en zonas más remotas.

– Cruzar las calles en Irán requiere una alta dosis de buena suerte. Después de la India pensé que no habría otro país más peligroso. Me equivoqué.


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