Cruzando Fronteras: Ay, Veracruz
A mí lo que me gustaba era pijinear con la mara hasta altas horas de la noche y echar unos bailes con las zagalas. El Guaco se ponía al acordeón y no había polca que se le resistiera. Mi tío Jerónimo venía cada año de los Estados cargado de regalos para los cipotes. Ese sí …









